la muerte que quería despabilarme
me ve tan ansiosamente despabilada
que en lugar de cadáveres
comienza a poner humos
bajo la cama
para adormecerme
morir hacia dentro
disimuladamente
en los sueños
aparecen escaleras
resulta que no tenía que subir
sino bajar
la muerte comienza a atarme
con hilos finos
hilos negros
hilos tanto o más invisibles
que las hormigas
no sé si estoy despierta o dormida
pero sí
paralizada
viendo que aprendí a desatar los nudos
muerte ave se coloca un día
en mi pecho
con su pata sola de avestruz
y sin sus alas dice:
puede ser, y entiende
que no estás lista
para ello
le hago caso porque no quiero
que se me escurra de las manos
y quedarme para siempre
desprovista
del misterio
o que me descubran las diosas
olfateándoles las grietas
y decidan
cambiarme el destino
que me dejen sin hormigas
o sin la centinela muerte
guardiana de mis tiempos
